El rincón de mis tesoros: Ésta soy yo -->

Ésta soy yo

Me llamo Paky, tengo 33 años, vivo en Badajoz y me encanta todo lo hecho a mano.



Recuerdo que con sólo 7 años hice mi primer pañito bordado. Eran dos ositos mirándose y entre ellos un corazón. Yo lo veía soso e inventé poner flores de colores alrededor de los osos. Mi madre aún lo conserva como oro en paño y es que ella es la culpable de mi obsesión por este mundillo.

Cuando lo terminé quería más y empecé a hacer punto de cruz, un cuadro pequeñito, otro más grande y así hasta que se convirtió en un vicio. Deseaba que llegara el sábado para poder pasar gran parte del día junto a mi madre y mis hermanas bordando en los bastidores. Mi padre siempre decía que aquello parecía un taller de artesanía y razón no le faltaba. 

Y vinieron muchos años de aprendizaje.... pintura en tela, en escayola, en marmolina, bordado a mano, macramé, punto yugoslavo, bolillos y un largo etcétera.... todas las tardes mi madre y yo nos íbamos al taller de manualidades que se impartía cerca de mi casa y Sara, nuestra maestra, era y es una mujer fascinante pues sabe hacer de todo. No había cosa que se le resistiera, ella sí que es una gran artesana y maestra.

Fui creciendo y los estudios eran cada vez más fuertes y me impedían seguir haciendo cosas (lo primero es lo primero). Luego me puse a trabajar, me eché novio y ya no había tiempo para la creatividad (aunque yo seguía, de vez en cuando, cogiendo ese bastidor de mis inicios que siempre tenía una labor por acabar). 

De repente me hago mayor y se me ocurre la maravillosa idea de ser mamá y casarme. Tener que atender a marido, niñas, casa y trabajo era suficiente, no había tiempo para mí, ni siquiera para mirarme al espejo.

Las niñas han ido creciendo y el trabajo se esfumó, fue en ese preciso momento cuando algo en mi interior se removía, no podía estar todo el día sin hacer nada mirando las musarañas. Así que, comencé a coger otra vez la aguja, a hacer cosas que no había hecho antes, a comprar telas, fieltros,....

Lo curioso de todo, es que todos estos años mi madre siempre me decía... - Venga Paky, que te voy a enseñar a hacer ganchillo (nadie mejor que ella para enseñarme, es toda una experta)... y yo me negaba. No me gustaba nadaaaaaaaaaa.

Cuando descubrí el mundo amigurumi quedé perpleja porque me preguntaba... ¿cómo es posible que haciendo crochet se puedan crear millones de personajes? ¿y cómo es posible que yo nunca me haya interesado por aprenderlo?

Cogí una aguja de gancho, una lana y me puse a tejer de manera autodidacta y salió mi primer muñecote (un poco feo, ¡qué todo hay que decirlo!, jajaja). Se lo enseñé a mi madre y no se lo podía creer... ¿pero tú has hecho esto? ¡¡¡ si a ti no te gusta el ganchillo !!!.... jajajaja

Ahora siento inquietud y quiero seguir aprendiendo cosas nuevas. Y no sólo aprender, también enseñar, pues tengo en casa dos princesitas que ya tienen su bastidor, con su labor y algunas tardes nos ponemos a bordar como mi madre hacía conmigo. ^^


4 comentarios:

  1. Me encanta.............yo pienso hacer lo mismo con mi niña,veremos si quiere.de momento mi hijo de 11 años todas las noches hace un poco de punto bobo,le relaja¡¡¡

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  2. Muy bonito Paky!!! precioso, tienes manos de angel.

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  3. Paky qué lindo lo que has contado, me ha parecido ver ese taller artesanal en casa. Me he sentido muy identificada, mi madre y yo siempre hemos sido muy aficionadas a la pintura y a la artesanía y de ella aprendí mucho, aunque a mi tampoco me gustaba mucho el ganchillo, pero cuando conocí el trapillo me han dado ganas de aprender, tuve que acudir a mi madre y ahora quiere aprender mi hija. Realmente es lindo compartir tiempo creativo con los hijos y aún con los nietos, recuerdo cosas que me enseñó mi abuela a hacer desde muy pequeña. Un beso para ti y para tus niñas :)

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